Historia de la Parroquia Ntra. Sra. de Montserrat.

   Corría el año 1973 y por Decreto del Sr. Obispo de la Diócesis, D. Manuel Casares Hervás, se crea la Parroquia de Ntra. Sra. De Montserrat.

 

    Pero, ¿cuál es el origen de la advocación a la Virgen de Montserrat? Para ellos nos tenemos que remontar al s. XVI y a la llegada de la familia catalana de los Puche que se establecieron en esta zona. Será está familia quien levantará en  el s. XVII una ermita con una imagen de la Virgen de Montserrat, comenzando a ser venerada por los lugareños.

 

     En el año 1976 es nombrado primer párroco D. Ambrosio Vita Pelayo y se ubica la Parroquia en un local de la calle Torres Naharro que con el crecimiento demográfico se hace insuficiente.

 

     En 1980 es nombrado párroco D. Arturo Gallego Fábrega quien con la ayuda de D. Ambrosio, del Sr. Obispo, D. Manuel, y los feligreses del barrio se ponen manos a la obra para conseguir un templo nuevo acorde con las necesidades de esta joven parroquia.

 

       El día 1 de mayo de 1983 se coloca la primera piedra en un solar de la avenida principal del barrio, llamada Padre Méndez, en honor al Arzobispo de Granada y almeriense de nacimiento, Ilmo. Sr. Don José Méndez Asensio.

 

      Los monjes benedic-tinos del Monasterio de Montserrat, al tener la noticia de la construcción del nuevo templo parroquial, quieren regalar una imagen, copia de la que allí se venera, para que lo presida. El 28 de marzo de 1984, D. Arturo y la familia García Terriza se dirigen a Montserrat para traerla con el respeto y cariño que se merece, tras ser bendecida por el Abad del Monasterio Casiá Yust

 

     La imagen será recibida y aclamada por todos sus feligreses el día 27 de abril de ese mismo año, día de la Virgen de Montserrat, con asistencia del Sr. Obispo Don Manuel Casares.

 

       El día 28 de abril de 1984, a las siete y media de la tarde y con el templo abarrotado de fieles, comienza la dedicación del mismo. Preside el Nuncio de su Santidad en España, Antonio Innocenti, acompañado del Sr. Obispo de Almería, Don Manuel Casares y por el párroco Don Arturo Gallego. Concelebran Don José García, Vicario; Don Lucas Ramos, Secretario Canciller; Don Pedro Álvarez, miembro del Tribunal de la Rota; Don Ambrosio Vita, antiguo párroco; Don Pelayo Gallego, párroco de Sta. María Magdalena; Don Manuel Montero, Director del Secretariado de Catequesis; Don Domingo García, párroco de Sta. Teresa; Don Manuel Rodríguez, párroco del Espíritu Santo; Don Rafael López, miembro de la Curia Diocesana y el Padre Jordi Castanyer, en representación de la Comunidad Benedictina de Montserrat. Todos los mencionados, junto con los miembros de la parroquia Dña. Esperanza Montes, Don Juan Navarro y Don Mariano García, firmarían el acta levantada con tal motivo.  

 

Historia de la construcción del Templo Parroquial.

     El día 21 de febrero de 1977 se iniciaron las gestiones en el Ministerio de la Vivienda para la adquisición del solar reservado. Se presentó Certificación del Ayuntamiento con la calificación urbanística de la parcela.

 

     El 23 de julio de 1981 se firmó la escritura de la compra.

Por imperativos de la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento se cambió el emplazamiento previsto del solar por otro (el actual) que habría de comprar el Ayuntamiento para permutarlo por el nuestro (año 1980).

 

    El 1 de diciembre de 1981 se solicita Información Urbanística, acompañando planos visados por el Colegio de Arquitectos.

 

   El 16 de marzo de 1982 se solicita Licencia de Obras, acompañada de dos ejemplares de Proyecto y Presupuestos.

 

   El 8 de julio de ese mismo año, el Secretario del Ayuntamiento nos comunica el Acuerdo de compra para permuta de 5.000 m2 en la calle Padre Méndez, esquina Limoneros.

 

  Por fin, el 13 de septiembre de 1982, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad conceder Licencia de obras.

 

     Se produce a la construcción de la Iglesia y el día 28 de abril de 1984 se inauguró solemnemente con la asistencia de la Primeras Autoridades, procediéndose a la Consagración del Templo por partes de Monseñor Innocenti, Nuncio Apostólico del Papa en Madrid.