Solemnidad del Corpus Christi
Elige Amar. Elige Comunidad
Los exégetas coinciden en afirmar que el fragmento del evangelio de san Juan que la Iglesia nos propone en este domingo (6,51-59) fue en su momento recolocado, muy oportunamente, al finalizar el discurso del pan de vida (6, 22-50). Los estudiosos de la palabra de Dios llegan a esta convicción al estudiar los conceptos y el lenguaje que serían de difícil inteligencia sin tener presente lo ocurrido y oído en la última Cena.
El texto, por tanto, de este domingo, es una traslación que se complementa perfectamente y no se entiende sin la referencia, al tiempo, al signo profético del lavatorio de los pies y al símbolo del amor hasta el extremo que se visualiza en hincar las rodillas ante los discípulos y lavar sus pies al modo de los esclavos.
En los versos intensos del pasaje, la redacción da un giro respecto al discurso anterior del pan de vida. Jesús se presenta como «el pan vivo bajado del cielo» y la comunión con él exige «comer su carne» y «beber su sangre». El lenguaje, su expresión, tiene una fuerte carga sacramental que, con toda claridad, remite a la institución de la Eucaristía. La palabra “carne” que alude al sacrificio, y como venimos diciendo a la eucaristía, se repite en este pasaje siete veces, para subrayar vehementemente que, si no se come la carne del Hijo del hombre y bebe su sangre, «no hay vida», en un sentido personal, ni vida «para la vida del mundo» (v. 51).
Los oyentes, confundidos por estas palabras, «se pusieron a discutir», y decían «¿cómo puede éste darnos a comer su carne?». La respuesta de Jesús les ilumina afirmando que quien come y bebe su sangre, tiene la vida eterna y el gozo de la resurrección (v. 54), participa de la mutua inhabitación en cuanto Dios toma asiento en su corazón (v.56), se convierte en instrumento en las manos del Padre (v.57) y goza para siempre de la vida divina (v.58). El pan «bajado del cielo», el alimento que sacia, es alimento de vida y para la vida, no como el maná que «vuestros padres comieron… y murieron».
En día tan significado como lo es el Corpus Christi nos fijamos en la eucaristía entronizada en la custodia. Contemplando a Jesús en la custodia, realizamos la profecía pronunciada en el momento de la muerte de Jesús en la cruz: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19,37). Es más, dicha contemplación eucarística, es ella misma una profecía, porque anticipa lo que haremos por siempre en la Jerusalén celeste.
La campaña del día de la caridad, promovida por Caritas, celebrada este domingo, nos exhorta a «hacer hueco a los más pobres» con el lema: «Elige amar. Elige comunidad».
Manuel Pozo Oller
Solemnidad de la Santísima Trinidad
Amor Terapéutico
Celebramos este domingo la solemnidad de la Santísima Trinidad. Atrás quedan cincuentas días de contemplación del misterio de la resurrección con hermosas celebraciones pascuales. En este domingo, después del acontecimiento de Pentecostés, la Iglesia nos propone contemplar el misterio de Dios tal como Jesucristo lo ha revelado: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, comunión/comunidad eterna de amor. Un Dios que, a pesar de la historia de desamor de la humanidad, ama a la obra de sus manos y no le deja a su suerte, sino que «entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna». En esta explosión expansiva del amor se muestra/revela plenamente el misterio de Dios trino.
El evangelio que se proclama en nuestras asambleas este domingo (Jn 3,16-18) es de difícil comprensión, si olvidamos el contexto en el que se pronuncia. Nicodemo quiere conocer a Jesús y se encuentra con él en la noche. Ambos dialogan en busca de la verdad. El telón de fondo de la escena es el trasfondo de la expulsión de los mercaderes del templo y el revuelo que supuso este hecho donde Jesús relativizó la sacralidad absoluta del templo y la ley mosaica.
Al final del diálogo de Jesús con Nicodemo, el evangelista añade, un monólogo reflexivo donde muestra que la iniciativa amorosa de salvación es de Dios que envía a su Hijo al mundo: «tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen él, sino que tengan vida eterna».
El método divino de salvación no es otro que el amor que no conoce medida y que supera toda ley humana. La expresión vida eterna aparece diecisiete veces en el evangelio joánico donde el adjetivo eterna aporta a la vida una singularidad, que en palabras del filósofo existencialista cristiano Gabriel Marcel, significa que «amar a alguien es decirle: tú no morirás». Esta historia de experiencia de amor y perdón, el evangelio subraya, que no se deja para el más allá, sino que es una vivencia que podemos gozar ya aquí y ahora. La vida eterna se verifica en el tiempo, en cuanto participación del discípulo/creyente en la misma vida del Hijo, aunque la plenitud acontezca en el momento del encuentro con el Señor.
El amor es terapéutico. No hay mejor medicina que sentirse amado por Dios que «no mandó a su Hijo al mundo para condenar (…) sino para que el mundo se salve por él». ¡Cuántos sufrimientos nos ahorraríamos si estuviéramos convencidos de este amor radical de Dios que ama y perdona sin condiciones!
La vocación contemplativa refleja de modo excelente el misterio trinitario que celebramos hoy.
Manuel Pozo Oller
Convivencia de Pascua
Sábado, día 30 de mayo 2026
EL RUIDO NO HACE BIEN.
EL BIEN NO HACE RUIDO
Arciprestazgo Mártir Diego Ventaja
Ciudad de Almería
Solemnidad de Pentecostés
El Espíritu Santo: Artesano de la Comunidad
La Pascua estalla en primavera con el recuerdo y la actualización de Pentecostés. Desde aquel acontecimiento el Espíritu Santo es el guía de la Iglesia peregrina y artesano de la comunidad.
El evangelio que se proclama en las celebraciones eucarísticas de este domingo nos presenta a Jesús que aparece ante los suyos sumidos en una situación lamentable, atenazados por los miedos y encerrados sobre sus propias desdichas (Jn 20,19-23). El texto precisa que tenían «cerradas las puertas por miedo a los judíos». No está presente Tomás.
El acontecimiento narrado acontece el primer día de la semana. Es la primera aparición del Resucitado a sus discípulos. Encerrados en aquel lugar y en aquellas circunstancias se encuentran los discípulos. No se menciona el nombre de ninguno en particular en alusión evidente de que los particularismos no tienen lugar en la comunidad de seguidores del Resucitado.
La situación anímica de los discípulos es humanamente comprensible. Tenían la sensación de fracasados. Dudaban de los testimonias de aquellos que decían que habían visto al Señor. El evangelista subraya la situación de noche anímica y espiritual constatando que la presencia del Resucitado se produce cuando ya «estaba anochecido». El contraste es evidente cuando en medio de ellos aparece el Resucitado como luz para el mundo que disipa las tinieblas y se torna liberación como lo fue en su momento la liberación de la esclavitud en Egipto (cf. Dt 16,1).
En estas circunstancias, se presenta Jesús, como lo había prometido, en medio de la comunidad. No es un adorno del texto detenerse en la ubicación del Señor. El evangelista subraya que «se puso en medio», en el centro de la comunidad, y les saluda deseándoles la paz y mostrándoles los signos de su amor y su victoria en las heridas de «sus manos y costado». Las manos se alargan para abrazar y bendecir como signo de victoria. El costado traspasado es signo de amor sin límites. La mostración de los signos de la victoria, distienden la tensión del grupo, y su ánimo «se llena de alegría al ver al Señor».
Por segunda vez, Jesús pronuncia el saludo de paz y los asocia a su misión enviándolos a anunciar la buena noticia con el mayor de los avales: «como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (v.21). El envío, no solo sana a los enviados, sino también genera salud y vida para aquellos que reciben el anuncio y se adhieren a la comunidad: «a quienes les perdonéis los pecados, le quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
La Iglesia celebra hoy el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, cuyo lema para este año reza, «Juntos anunciamos lo que vivimos».
Manuel Pozo Oller
Solemnidad de la Ascensión
Id a Galilea
San Mateo narra el encuentro de Jesús con sus discípulos antes de regresar a la casa del Padre (28,16-20). Es un pasaje denso del que el profesor y biblista Luis Alonso Schökel escribió que «en el espacio de cinco versos el evangelista condensa lo sustancial de su cristología y eclesiología». En pocas líneas, en verdad, encontramos un resumen de la teología mateana.
La región escogida por el Resucitado para este encuentro está llena de significado. En aquella tierra conocida como las “de los gentiles” había comenzado años atrás su misión. El espacio escénico es el monte, lugar sagrado y de encuentro con Dios, con tantos ecos del viejo testamento. En aquel lugar resonaban todavía el eco de las palabras de Jesús en su carta magna de las bienaventuranzas, programa y guía de su predicación y actuación (cap. 5-7). La coincidencia, por tanto, no es casual. Jesús, en la cena de despedida, anunció a sus discípulos que «después de resucitar, iría a Galilea» para encontrarse con ellos (26, 32).
A fin de cumplir con el deseo del Señor, los once se dirigen a Galilea. Ahora los discípulos diezmados en número, se encuentran con el Resucitado y sus actitudes oscilan entre la adoración y la duda: «se postraron, pero algunos dudaron». La novedad del acontecimiento estriba en que el Resucitado, a pesar de tanto desamor y abandono de sus discípulos, toma la iniciativa y de nuevo «se acerca» y confía en ellos. No cierra puertas, sino que abre corazones. No hay una palabra de reproche, Sus palabras son de sanación. El Maestro, a pesar de las infidelidades, sigue confiando en sus discípulos y, apelando a la autoridad recibida de Dios, les hace colaboradores de su misión universal.
El envío misionero, «id y haced discípulos», se concreta en dos momentos. El primero consistirá en bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. El bautismo al que alude el Resucitado inaugura una nueva era de relación con Dios. En poco se parece al bautismo penitencial dispensado por Juan el Bautista (cf. 3,6.11). El don del bautismo se concreta en un segundo momento en el que el discípulo debe conocer las palabras y hechos de Jesús para configurar su vida con la persona y el proyecto del Resucitado.
En este proceso de identificación con el Resucitado, y en su nombre, a través de los tiempos los discípulos de Jesús vienen recibiendo el encargo de «id y haced discípulos», para «bautizar y enseñar». El Resucitado en este misterio de vida no está ausente: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos». En este domingo de la Ascensión evitemos la tentación de quedarnos plantados mirando al cielo.
Manuel Pozo Oller
Procesión con el Santísimo
Domingo: Día 17 de mayo 2026
- 11,00 horas: Misa solemne
- 11,45 horas: Procesión
Domingo VI de Pascua
Amar y mas amar
El texto evangélico de este domingo VI de Pascua (Jn 14,15-21) comienza con un mensaje que bien podría ser la leyenda de una pancarta: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos» (v. 15). El slogan, que se repetirá en el texto de cuatro maneras distintas, sitúa al lector en una relación mística con Dios propia del enamorado. Santa Teresa de Jesús nos acerca a esta realidad de encuentro amoroso cuando describe en su poema lírico, Coloquio amoroso, que nuestro pobre amor es respuesta al amor infinito de Dios: «Si el amor que me tenéis, / Dios mío, es como el que os tengo, / Decidme: ¿en qué me detengo? / O Vos, ¿en qué os detenéis? / Alma, ¿Qué quieres de mí?».
La respuesta a la pregunta ¿Qué quieres de mí?, es una aventura, un itinerario de amor: «Un alma en Dios escondida / ¿Qué tiene que desear, / sino amar y más amar, / en amor toda escondida tornarte de nuevo a amar?». Desde esta experiencia de amor, en la dinámica revolucionaria del mandamiento nuevo, hemos de entender el resto de “mandamientos”.
En este contexto hay que situar la novedad de Jesús que intercede ante Dios como Padre con toda la novedad que este apelativo aporta para que conceda a la comunidad de discípulos «otro Defensor». En el contexto de este discurso de despedida Jesús anuncia a los suyos que nos les dejará huérfanos ni a la comunidad desamparada. La vida nueva de Cristo resucitado se comunicará a la Iglesia por medio del Espíritu Santo, de ahí que Jesús «pedirá al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad» (vv. 16-17). El calificativo «otro» expresa de modo perfecto la continuidad con la misión de Jesucristo que llevará a cabo el Espíritu Santo con resultado diverso. El mundo no le recibe porque «no lo ve ni lo conoce». Por el contrario, los discípulos «ven», porque participan de la vida misma de Jesús.
El amor de Dios, a diferencia a veces del amor humano, es correspondido siempre: «al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también le amaré» (v. 22). La búsqueda de Dios se reorienta desde la novedad del anuncio de Jesús. Ya no hay que buscar a Dios ni lejos ni fuera. El nuevo santuario se ubica en el corazón humano y las relaciones con Dios y los hermanos huelen a hogar y a hogaza en torno al fuego donde se goza de la relación cordial paterno-filial.
El Señor hoy nos invita a abrir nuestros corazones al don del Espíritu Santo, el permanece para siempre en la comunidad, nos guía, enseña y recuerda todo lo que el Señor nos dijo.
Manuel Pozo Oller
Domingo V de Pascua
Jesús, Camino hacia el Padre
El texto evangélico de este domingo V de Pascua (Jn 14,1-11) es comienzo de los denominados discursos del adiós que ocupan los capítulos joánicos del 14 al 17. Estamos ante unos relatos de una riqueza cristológica evidente.
Arranca este primer discurso con una exhortación a creer, en el sentido de confiar en Dios y en Jesús. Este verbo será el eje sobre el que se construye el primer relato que se escribe para una comunidad que ya conoce la rutina diaria y la persecución. San Juan comienza su discurso recordando a sus oyentes/lectores la importancia de mantenerse firmes en la fe de tal suerte que las pruebas no lleven a «perder la calma» (v.1). En verdad, en los primeros momentos del cristianismo igual que en nuestros días, un corazón ansioso y amargado es antesala para la desilusión y el abandono de nuestras convicciones y, como consecuencia, el debilitamiento de la fe.
Es preciso reconocer que la fe es siempre una «fe humana», y por tanto nunca es totalmente independiente de la situación histórica, personal y social en la que nos movemos y hemos sido educados. También viaja unida a la fe la tentación de la duda y la crisis que acompaña al discípulo todos los días. La fe en Jesucristo no es un seguro ante problemas y dificultades sino más bien, en sentido humano, nos complica la vida. De ahí que la fe encuentre su sentido único y exclusivo en Jesús y en Dios.
San Juan responde a dos bandas, de forma breve y rotunda, a la cuestión del “más allá”. Jesús habla de la «casa del Padre» donde «hay muchas estancias» y anuncia que se irá «a preparar sitio». Esta forma de hablar desconcierta a los oyentes. Inmediatamente toma la palabra Tomás preguntando: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?» La respuesta ha quedado grabada en la memoria de los seguidores de Jesús: «Yo soy el camino y la verdad y la vida». Él es quien nos enseña quién es el Padre y, es más, les dirá «ahora ya le conocéis y le habéis visto».
Felipe, en ascuas por lo que escucha, pide a Jesús: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». La respuesta paciente de Jesús es clara: «Hace tanto que estoy con vosotros ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre».
El regreso de Jesús a la casa del Padre no dejará a los suyos en la mayor de las soledades. El amor del Padre (su gloría) seguirá manifestándose en la ayuda a los discípulos para su misión: «Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores».
Manuel Pozo Oller
Fiestas en honor a nuestra Patrona
Nuestra Sra. de Montserrat
Salida en Procesión Avda. de los Limoneros
Durante los días 23 al 25 de abril se celebró solemne triduo de preparación a la fiesta de nuestra Patrona con especial solemnidad el sábado, día 25 de abril, con la oración de la Felicitación Sabatina.
El viernes día 24 el templo parroquial se vistió de fiesta con la asistencia de los Colegios Adela Díaz, Ciudad de Almería y Padre Méndez que hicieron su ofrenda de flores a la Virgen, leyeron poemas y entonaron cánticos marianos. Es muy de agradecer la colaboración de estos Colegios y la preparación esmerada de sus claustros de profesores/as, y en especial, de los profesores/as de Religión y Moral Católica.
A lo largo de la tarde numerosos fieles hicieron su ofrenda destacando los grupos y asociaciones tales como Caritas parroquial, Vida Ascendente, Cofradía de Jesucristo Resucitado Señor de la Vida, Mayordomía y Asociación de Vecinos.
Por coincidir la fiesta con día laborable el Consejo Parroquial de Pastoral, dispuso adelantar la profesión al domingo una vez finalizada la Santa Misa del IV Domingo de Pascua con el visto bueno y conformidad de la Mayordomía de la Virgen. Es de agradecer la presencia, tanto en la Eucaristía como en la procesión, de Dª Eloísa María Cabrera, Teniente de Alcalde y Concejala Carmona del área de Urbanismo, Vivienda y Fiestas Mayores y D. Oscar Bleda Parrado, Concejal de área de Integración Social, Participación, Distritos, Programas y Juventud junto a representantes de la Asociación de Vecinos Nueva Andalucía y otras autoridades. Acompañó la procesión la Banda de música de san Indalecio de La Cañada de san Urbano.
En la fiesta litúrgica de la Virgen, 27 de abril, a las 19,30 horas se celebró solemne eucaristía en la que se tuvo presente, de manera especial, a los enfermos y ancianos de la parroquia y aquellos que su situación exige un afecto especial.
Es de mucho agradecer para el buen orden de las cosas el trabajo realizado por la Mayordomía de la Virgen y la Escuela de Catequistas.
Ofrenda de flores
Ofrenda de flores
Procesión
Procesión
Camareras de la Virgen
Santuario Diocesano del Sagrado Corazón de Jesús
Extensión Cultural - Curso 2025 - 2026
Santa Escuela de Cristo
«Amor por Amor»
Encíclica Papa Francisco Dilexit nos
Lectura espiritual del Cap. V
Domingo IV de Pascua
Ábrele a Cristo la Puerta
En este domingo IV de Pascua, domingo conocido del buen Pastor y Jornada de oración por las vocaciones, el relato evangélico nos presenta una estampa pastoril propia de la vida diaria del siglo I de nuestra era. Las enseñanzas de Jesús nacen en la vida ordinaria y, desde ahí, extrae sus enseñanzas. La escena evangélica nos sitúa ante el corral de las ovejas y refiere situaciones conocidas por los oyentes (Jn 10,1-10).
No es casualidad que el Evangelio de san Juan coloque este relato inmediatamente después del signo de la curación del ciego de nacimiento y la consiguiente polvareda levantada por los fariseos que no pierden el tiempo en intentar desacreditar a Jesús. El evangelista indica que los fariseos por su forma de obrar son ejemplo de malos pastores cegados por su obsesivo legalismo, del que ya advirtió el Antiguo Testamento, que “están ciegos” y ni viven ni dejan vivir. La oposición entre los malos y buenos pastores es descrita mediante dos alegorías: la del pastor (vv.1-5) y la de la puerta (vv.7-9). Ambas alegorías son referencia obligada para nuestra acción pastoral.
En contraste con los fariseos, el evangelio joánico presenta a Jesús como modelo de buen Pastor que “escucha la voz y conoce a cada oveja por su nombre”, las cuida y, en caso de pérdida de alguna, la busca, y cuando la encuentra, vela por ella contra ladrones y salteadores.
No olvidaré nunca la impresión que me produjo la imagen del buen Pastor de la capilla del Seminario diocesano de san Pedro Sula (Honduras). El retablo principal es un mural donde se dibuja a Jesús caminando a la cabeza del grupo de discípulos que le siguen a sus espaldas. Una representación del buen Pastor tan evangélicamente provocadora y magnífica.
Pasado el tiempo seguí con admiración y disfruté las homilías del Papa Francisco sobre el buen Pastor que, en síntesis, presentaba a la cabeza de los discípulos para guiarles; en medio de la gente para hacerse pueblo; y colocado al final del grupo para compartir el paso de los más frágiles y débiles. Desde esta referencia cristológica se ha de entender como todo bautizado, todo discípulo, “tiene que oler a oveja”.
Jesús de Nazaret sorprende también con una afirmación radical: «Yo soy la puerta» (v.7). En consecuencia, no hay más entradas: «El que sube por otro lado, ese es un ladrón y un salteador» (v. 1).
Pasa inadvertida la figura del guarda del aprisco en quien muchos estudiosos de la palabra de Dios ven en figura la misión y tarea de los apóstoles y la Iglesia. Su misión, como el guarda, consiste en indicar la puerta y evitar que los ladrones roben y dispersen a las ovejas del redil.
Manuel Pozo Oller
Fiesta Patronal en Honor de
Ntra. Sra. de Montserrat
Abril 2026
Días 23 al 25, jueves a sábado. Solemne Triduo
19,30 horas. Santa Misa y oración a la Virgen
Día 24, viernes. Ofrenda de flores a la Virgen
De 9,30 a 13,00 horas: Colegios de nuestro Barrio
17,00 a 19,30 horas: Grupos parroquiales e instituciones
Día 26, domingo. Fiesta litúrgica trasladada de
nuestra Patrona. Día de la Virgen
11, 00 horas. Santa Misa solemne y Procesión
Domingo III de Pascua
Se hace Camino al Andar
El texto de san Lucas que nos propone la liturgia en este III Domingo de Pascua (24, 13-35) trae a mi memoria la escultura única en nuestra diócesis de la imagen de san Cleofás, uno de los discípulos de Emaús. Su patronazgo custodia la ciudad de Vera desde el 25 de septiembre de 1569. La talla actual salió de la gubia del Padre José María de Vera, en el siglo Alfonso Ramón y Uribe, veratense de pro y destacado escultor y fraile capuchino con quien tuve el privilegio de tenerle como amigo. Lástima que su muerte prematura frustrara el proyecto de reunir su obra en un museo parroquial que proyectamos para mantener viva su memoria. La imagen de san Cleofás, hermosamente bella en su sobriedad, representa al caminante con dos notas singulares. La primera nota iconográfica es una vara florecida, a modo de bordón, que sirve de ayuda para acompasar con firmeza los pasos en el camino y, la segunda, un legajo que prende de su mano izquierda situado a la altura del corazón.
San Cleofás, los discípulos de Emaús de nuestro relato, caminan decepcionados en la convicción de que la muerte de Jesucristo ha cerrado una etapa ilusoria de sus vidas. Regresan a casa con la cabeza gacha. Han perdido la fe en Jesús por el escándalo de la cruz (v.21). Este relato, exclusivo de san Lucas, describe en aquellos personajes la situación en la que se halla la primera comunidad herida por el cansancio, la rutina y la desesperanza para proponer un itinerario catequético-litúrgico para salir de la situación en la que se hallan.
La catequesis, en efecto, describe la situación anímica de los caminantes. Es amargo el camino cuando se deja atrás los sueños de una vida. En estas circunstancias el Resucitado «se puso a caminar con ellos» (v.15) y, trayendo a colación unos versos de Gloria Fuertes, «todo camino que emprendo me prende en la soledad, y allí me encuentro sin ella. (Antes que yo, llegó Dios)».
La catequesis lucana, en consecuencia, nos recuerda los lugares donde podemos encontrar al Resucitado. La escucha de lo anunciado en las Escrituras, provoca que su corazón decepcionado regrese al amor primero (v. 27) y sus ojos se abran para reconocer la presencia del Amado en el pan de la vida: «Tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio» (v.30). Esta experiencia única de encuentro, da un vuelco a las vidas de los caminantes, cambiado su rumbo para regresar a la comunidad y contar «lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan» (v. 35). El evangelista, una vez más, recuerda a la comunidad que «se hace camino al andar».
Manuel Pozo Oller
Domingo II de Pascua
Mirad la Vida que a la Muerte Espanta
Al retomar mi colaboración en este medio quiero felicitar a mis lectores con la aclamación pascual: ¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! Atrás ha quedado una semana intensa de celebraciones. Por delante tenemos cincuenta días para prolongar la fiesta central de la fe que es la Resurrección de Jesucristo.
Con el acontecimiento de la Resurrección, en este domingo denominado en la liturgia “in albis” en recuerdo de las vestiduras blancas de los catecúmenos, se inaugura la celebración de la Pascua semanal que celebramos cada domingo, día del Señor glorioso y resucitado. El Papa Juan Pablo II asignó a este domingo el título de Domingo de la Misericordia.
La proclamación de la Palabra en este II domingo de Pascua (Jn 20, 19-31) nos describe dos escenas de aparición del Resucitado. La primera escena (vv.19-23) describe la situación de los discípulos atenazados por el miedo y recluidos «con las puertas cerradas». La presencia del Resucitado, sin mediaciones físicas, subraya su condición glorificada y sus palabras de paz ponen orden en su ánimo malherido al tiempo que trasmiten sosiego a sus espíritus confundisos por la pérdida del Maestro y la inceridumbre del futuro.
En esa situación desesperanzada se hace presente el Resucitado. No es un fantasma: «les enseñó las manos y el costado», es decir, aquel que fue crucificado el Padre le resucitó. Inmediatamente Jesús gloriosos les recuerda su vocación de testigos y les envía: «como el Padre me ha enviado, así os envío yo». La fuerza que sostendrá a los discípulos no son sus propias fuerzas sino el Espíritu Santo que el Resucitado concede a los suyos exhalando el aliento como signo de vida como aparece en los pasajes de Gn 2,7 y Ez 37.
En la segunda escena (vv. 24-29) la incredulidad de Tomás es paradigma de tantos que cuestionan la fe y en su ceguera espiritual tampoco se fían de los testigos que tachan de ingenuos y crédulos. El evangelista al recoger esta situación y poner por escrito, a buen seguro, pensaba en tantas personas que necesitan “pesar, medir y contar” para creer. El terco Tomás cae rendido ante la evidencia exclamando: «¡Señor mío y Dios mío!». La bienaventuranza con la que culmina el relato es un piropo para los que a lo largo del tiempo han amado y seguido a Cristo Resucitado: «Dichosos los que crean sin haber visto».
La memoria de la Resurrección coincide en los pueblos del mediterráneo con la primavera donde la naturaleza estalla con signos que anuncian la vida y los frutos. Es un tiempo hermoso para gozar con la Resurrección y colaborar con el Dios de la Vida en la construcción de un mundo renovado por la misericordia y el compromiso por la paz.
Manuel Pozo Oller
Parroquia de Nuestra Señora de Montserrat
Ciudad de Almería
El Consejo Parroquial de Pastoral, el Diácono permanente y el Párroco, se unen con usted al canto de aleluya por la memoria de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente Cristo ha resucitado!
«El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra del sepulcro había sido quitada (…) Pero María estaba afuera, llorando junto al sepulcro (…) María se dio vuelta y vio a Jesús (…) Jesús le dijo: «¡María!»
Entonces ella se volvió y le dijo en hebreo: «¡Raboni!» (que quiere decir, «Maestro»).
Jesús le dijo: «No me toques porque aún no he subido a donde está mi Padre; pero ve a donde están mis hermanos, y diles de mi parte que subo a mi Padre y Padre vuestro» (San Juan 20, 1-18)
Tierra Santa pide ayuda
Colecta Pontificia del Viernes Santo
San Francisco de Asís abraza a Nuestro Señor Crucificado
¡Ayuda a los cristianos de Tierra Santa, que tanto están sufriendo, especialmente en estos últimos años!
Tu ayuda permite mantener los lugares santos
y apoyar los proyectos caritativos y sociales
que lleva a cabo la Iglesia en la tierra de Jesús.
¡Dios te Pague tu ayuda!
Jueves Santo
de la Cena del Señor
Día 2 de abril de 2026
Santos Oficios: 18,00 horas
Hora Santa: 22,00 horas
Colecta Caritas
Andrés Ibáñez. Crucifixión. Presbiterio templo parroquial
Semana del 29 de Marzo
al 5 de abril de 2026
Celebraciones
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Día 29 de Marzo. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor |
· 11,00 horas: Bendición de Ramos, procesión hasta el Templo Parroquial y celebración solemne de la Eucaristía. [La bendición de ramos se realizará en el Parque de San Isidro junto al edificio de los Juzgados].
· 19,30 horas: Eucaristía vespertina.
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Días 30, 31 de Marzo y 1 de abril Lunes, Martes y Miércoles Santos |
· 17,30 horas: Confesiones.
· 19,30 horas: Santa Misa.
· 20,00 horas: Meditación.
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Días 2, 3 y 4 de Abril Triduo Pascual |
Día 2. Jueves Santo
en la Cena del Señor
· 11,00 a 13,00 horas: Confesiones.
· 18,00 horas: Celebración de los Santos Oficios de la Cena del Señor. Traslado de la Eucaristía al Monumento. [Colecta a favor de Cáritas Diocesana].
· 22,00 horas: Hora Santa. Oración continuada ante el Santísimo Sacramento. [El templo se cerrará a las 23,30 horas y abrirá sus puertas al día siguiente a las 9,00 horas].
Día 3. Viernes Santo
en la Pasión del Señor
· 12,00 horas: Meditación del "Vía Crucis".
· 18,00 horas: Santos Oficios de la Pasión y Muerte del Señor. [Colecta a favor de Tierra Santa].
Día 4. Sábado Santo
de la Sepultura del Señor
· 09,30 horas: Meditación y oración del Oficio de Lecturas y Laudes.
· 22,00 horas: Celebración Solemne de la Resurrección del Señor. Bautismo de Catecúmenos en edad escolar.
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Día 5 de Abril. Pascua de Resurrección de nuestro Señor |
· 10,00 horas: Salida procesional con la imagen de Cristo Resucitado de la Hermandad de Jesucristo Resucitado. Señor de la Vida y María Santísima del Triunfo que tiene su sede canónica en nuestra parroquia.
· 11,00 horas: Eucaristía.
· 19,30 horas: Eucaristía vespertina.
Apóstoles del Lavatorio
Preparativos de Semana Santa
La asociación de fieles Apóstoles del Lavatorio se reunió en la tarde del pasado lunes, día 23 de marzo, en reunión ordinaria para preparar la liturgia de la Semana Santa en las que la asociación participa activamente en la organización de la bendición y procesión del Domingo de Ramos habiendo de antemano preparado los ramos que previamente se han cortado de los olivos del jardín `perimetral de la parroquia.
Del mismo modo la asociación participa en los santos Oficios del Jueves santo en el signo del lavatorio de los pies y en la preparación del Monumento y Hora santa como en los Oficios de Viernes santo.
La asociación participa con especial dedicación a la preparación de la Vigilia pascual Especial participación preparando el fuego donde nace la luz de Cristo que presidirá las celebraciones durante la Pascua y también, colabora y organiza, los fuegos artificiales y el repique mayor de campanas en la oración del Gloria donde se anuncia y actualiza la resurrección de nuestro Señor. En la solemne Vigilia pascual tendrá lugar este año el bautismo de cuatro niños en edad escolar.
Al finalizar el Triduo sacro y, dentro del marco de la Resurrección de nuestro Señor, la comunidad sale al patio para cantar los aleluyas de Pascua junto a la imagen de Jesucristo Resucitado, Señor de la Vida que dispuesto en su trono se dispone a recorrer alas calles de nuestra ciudad a partir de las 10,00 horas.
Cuaresma 2026
SEMANA 22 AL 29 DE MARZO
Viernes, Día 27
A las 18,30 horas
Misa del día.
A las 19,00 horas
Vía Matris. Camino de la cruz "con los ojos de la Madre".
Sábado, Día 28
A las 18,30 horas
Víspera del Domingo de Ramos.
A las 19,15 horas
Celebración Comunitaria del sacramento de la Penitencia.
Domingo, Dia 29
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
A las 11,00 horas
Bendición de Ramos, procesión hasta el Templo Parroquial y celebración solemne de la Eucaristía.
A las 19,30 horas
Eucaristía vespertina.
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Celebración del Sacramento de la Penitencia
- Lunes, martes y miércoles santo:
- Jueves santo:
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Domingo V de Cuaresma
Volver a Vivir
El relato de este V Domingo de Cuaresma (Jn 11,1-45) nos muestra el dolor de una familia afectada por la muerte “del hombre de la casa”. La familia de Betania, como sabemos, era muy querida por Jesús. En aquella casa, próxima a Jerusalén, Jesús compartía la alegría de la mesa y el gozo de la amistad.
San Juan convierte la muerte del amigo y su vuelta a la vida en una enseñanza espléndida pues ésta «servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». El texto gana el corazón del lector ya que se entretiene en describir las emociones de los personajes chorreando humanidad y ternura.
El relato presenta a Jesús haciendo oídos sordos a las noticias tristes que le llegan sobre la enfermedad de su amigo Lázaro. El texto va más allá indicando que retrasa la ida a Betania para llegar cuando «Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado» (v.11,17).
Marta y María están en casa sobrellevando su duelo cuando le anuncian que llega Jesús (v. 11,20). Marta se adelanta para ir a su encuentro que acontece en «las afueras del pueblo» (11,30). La escena está cargada de tensión dramática. Su saludo es un reproche a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano» (v.11,21). A pesar de la evidencia de la muerte la mujer muestra su confianza en el amigo y le dice: «Pero incluso ahora sé que lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá» (v. 11,22). El diálogo entre ambos llega a su culmen en la declaración de Jesús sobre sí mismo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Y el que vive y cree en mí, no morirá para siempre». La afirmación termina con una pregunta: ¿Crees esto?» (vv.25b-26).
A continuación, el Evangelio narra otro encuentro. Marta regresa a casa y en voz baja dice a su hermana María, «el Maestro está ahí, y te llama». Ésta se levanta y corre al encuentro de Jesús para repetir el saludo bronco de su hermana: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mí hermano» (v.11,32). Jesús «viéndola llorar a ella y a los judíos» se conmueve llegando a derramar lágrimas de dolor. Los judíos que contemplan la escena comentan: «¡Cómo lo quería!».
Después de estos encuentros, el Evangelio narra la vuelta a la vida de Lázaro. La losa que sella el enterramiento y las vendas que le impiden la movilidad son signos de muerte que cobran vida con el mandato de Jesús, “Lázaro, sal fuera”, y el servicio doble de la comunidad de “desatadlo y dejadlo andar”. El signo anticipa la victoria de Jesús sobre la muerte.
Manuel Pozo Oller
Cuaresma 2026
SEMANA 16 AL 22 DE MARZO
Jueves, Día 19
SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ
A las 11,00 y 18,30 horas
Misa solemne de san José
A las 20,15 horas
Concierto de Música del Renacimiento y el Barroco
Profesores y Antiguos alumnos del Conservatorio
Viernes, Día 20
A las 18,30 horas
Misa del día
Vía Crucis. Meditación del camino de la cruz
Sábado, Dia 21
A las 17,00 horas
Retiro en Cuaresma. «Ignacio Echeverría: “santo de la puerta de al lado”»
Sebastián Olmo Martínez, Hermano Mayor de nuestra Hermandad de Jesucristo Resucitado.
A las 18,30 horas
Misa del V Domingo de Cuaresma.
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Celebración del Sacramento de la Penitencia
- Celebración Comunitaria: Sábado día 28, a las 19,15 - Escucha de confesiones: · Lunes, martes y miércoles santo. Días 30 y 31 de marzo y 1 de abril: De 18 a 19,30 horas · Jueves santo. Dia 2 de abril: De 10 a 13 de la mañana
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Charla Cuaresma: «Los Santos de la puerta de al Lado:
El beato almeriense D. Salvador Varela Parra»
Viernes 13 de Marzo de 2026
- “Los santos de la puerta de al lado”. El beato almeriense D. Salvador Valera Parra
- A cargo del Rvdo. D. Ginés García Sánchez, Notario de la Diócesis
- A las 19, 15 (Al finalizar la oración del Vía Crucis)
- En el templo parroquial
Domingo IV de Cuaresma
La Luz de la Vida
La curación del ciego de nacimiento, evangelio de este domingo IV de Cuaresma (Jn 9,1-41) describe, en un primer momento, el hecho portentoso de la recuperación de la vista de aquel hombre desgraciado. En un segundo momento, se detiene en las reacciones que provoca en su entorno este hecho prodigioso.
El autor sagrado, de manera progresiva y con gran acierto pedagógico, presenta el proceso personal de encuentro del ciego sanado con el Señor. De la incertidumbre de no saber quién de verdad le devolvió la vista, «ese hombre que se llama Jesús» (v.11), a la respuesta a los fariseos denominándole «profeta» (v.17), para indicar que procede de Dios, «si este no viera de Dios, no tendría ningún poder» (v.33), y terminar en el cenit de los acontecimientos con el diálogo entre Jesús y el ciego: «¿crees tú en el Hijo del Hombre? «¿Quién es? «El que habla contigo». «Creo, Señor», responde (vv.35-38). La respuesta es una confesión explícita de fe, de iluminación (v. 38).
El pasaje comienza presentando distintas miradas sobre el ciego. La mirada de Jesús y la mirada distante de los discípulos que ven en aquel hombre limitado la consecuencia de un castigo por un pecado. La mirada de los discípulos es legalista y fría. No ponen en duda que el mal que sufre es consecuencia de un pecado. La respuesta de Jesús es clara: «Ni éste pecó ni sus padres». La intervención de Jesús finaliza con una declaración de su identidad: «Yo soy la luz del mundo».
Jesús acompaña las palabras con el símbolo de «hacer barro con la saliva y untar los ojos». Es un recuerdo de la primera creación narrada en el libro del Génesis. Los símbolos de la tierra reseca, la saliva y el agua representan respectivamente nuestra realidad, que encuentra la luz con el soplo y aliento vital y es regada y alimentada por el agua. Son bellas imágenes de una vida nueva, de una nueva creación, orlada por el arco iris de luz.
Las reacciones ante el signo que realiza Jesús son diversas. Los vecinos se extrañan, cegados por su incapacidad de ver, no se creen el testimonio del que ha sido sanado (vv .8-12). Los fariseos, situados en la ley, denuncian que la curación se obre en sábado (vv.24-34). Los padres testifican, pero con reparos, por temor a ser expulsados de la sinagoga cerrando sus ojos a la verdad y a la luz (vv.18-23).
Esta página del Evangelio presenta a Jesús como la «luz del mundo». Varias son las reacciones ante el hecho de la curación pero, lo paradójico y desconcertante, es que, ante el signo de Jesús, el ciego y pecador ahora ve y aquellos que creían ver, permanecen ciegos.
Manuel Pozo Oller
El beato mártir Diego Ventaja Milán,
Modelo Cercano de Santidad
El pasado viernes, día 6 de marzo de 2026, dentro de los actos propios del viernes de cuaresma, después de la santa Misa y oración del vía crucis, dentro del ciclo previsto para este tiempo penitencial en torno a los ejemplos de santidad, ante un centenar de feligreses, tuvo lugar la autorizada intervención del M.I.Sr. D. Francisco José Escámez Mañas, Canónigo archivero de nuestra S.A.I. Catedral de la Encarnación y al tiempo delegado episcopal para las comunidades de vida contemplativa, rector del santuario diocesano del Sagrado Corazón de Jesús y capellán de las religiosas Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada, bajo el título de “El beato mártir Diego Ventaja Milán. Modelo cercano de santidad”.
La ponencia, en palabras autorizadas del orador, hizo un recorrido de la vida de don Diego, hijo de la villa de Ohanes (Almería) y primer obispo de esta diócesis. Momentos de gran emoción fueron los relatos de la emigración de la familia a Granada para buscar el sustento que el trabajo de herrero del padre no le podía ofrecer junto a la anécdota de presentar al niño y a su madre en la puerta de la catedral metropolitana pidiendo limosna para poner subsistir.
Niño despierto que destacó por su inteligencia y aplicación en el colegio de la abadía del Sacromonte granadino y que llevó a sus educadores a proponerlo como estudiante en el Pontificio Colegio español de san José en Roma donde brillantemente realizó sus estudios y estrechó amistad con grandes de la Iglesia como lo fue el cardenal español Rafael Merry del Val, secretario de estado del Vaticano, o D. Manuel Medina Olmos, compañero en el martirio y obispo de Guadix.
En la conferencia se fueron desgranando anécdotas de la vida de don Diego en las que destaca su humildad y su valentía para afrontar las situaciones bien fuera en los avatares de sus visitas pastorales o en los momentos duros donde su conciencia de buen pastor le hizo mantenerse en la ciudad y diócesis sin dejar a solas a su rebaño.
A pesar de los intentos de hacer desaparecer sus restos en el lugar martirial del barranco del Chisme (Término municipal de Vícar) su memoria sigue viva. Su proceso de beatificación comenzó en el año 1954 por el querido obispo D. Alfonso Ródenas García terminando el proceso con la beatificación, junto a su amigo Manuel Medina Olmos y religiosos de la Salle, en Roma con el solemne acto presidido por el Papa Juan Pablo II en el que estuvieron presentes, además del obispo diocesano D. Rosendo Álvarez Gastón, las autoridades de su villa natal y el párroco, a la sazón D. Alfonso Sola. La copia del dosel que en su día lució en la plaza de san Pedro, lamentablemente desaparecido el original en el incendio del 4 de abril de 1996, se custodia en nuestra santa y apostólica Catedral en lugar destacado.
Una conferencia llena de erudición y, al tiempo, de unción religiosa que refresca nuestra memoria de santidad y nos impulsa a alcanzar este don.
Domingo III de Cuaresma
Agua Viva
El Evangelio de este III domingo de Cuaresma (Jn 4, 5- 42) nos recuerda que la experiencia de fe es el resultado de un encuentro. Podemos programar encuentros de trabajo y encuentros más o menos diplomáticos, pero el encuentro personal, en el que nuestra vida queda realmente enredada en la vida del otro, sobrepasa cualquier intento de planificación.
La mujer con la que Jesús provoca el encuentro es una samaritana presentada como pecadora pública. Es una mujer doblemente marginada: es pecadora y además pertenece a un pueblo de herejes. Se trata, por tanto, de una mujer situada en los márgenes de la historia: por su condición de mujer, su forma de vivir, por el grupo cultural al que pertenece y por la religión que profesa. Al acercarse Jesús a ella, está franqueando las barreras o límites de género, de raza y de religión.
Lo sorprendente del encuentro entre Jesús y la samaritana es que el diálogo entre ellos comienza a partir de una necesidad de Jesús: «está fatigado del camino y tiene sed» (v.6). «Le pide de beber… a una mujer samaritana» (vv.7-9). La mujer extrañada responde con dos barreras, una cultural y otra religiosa: cómo es posible que un hombre judío pida de beber a una mujer que además es samaritana. La mujer se resiste a admitir el cambio de roles comenzado por Jesús. Al fin y al cabo, ella es hija de su historia, de su cultura y de su tradición religiosa.
Tras la objeción de la mujer, Jesús respondió: «Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva» (v.10). El agua del pozo samaritano es agua permanente, fija, inalterable, encerrada en lo profundo, encorsetada en un espacio. En cambio, Jesús habla de un agua viva, el agua de manantial, que corre y avanza libremente camino del mar. Son dos aguas diferentes, dos conceptos diferentes de Dios, dos concepciones diferentes de la vida humana: una, la de la samaritana, estática e inmóvil, definitiva; otra, la de Jesús, dinámica y móvil, abierta al cambio y a la transformación, siempre provisional y siempre libre.
Es interesantísima la comparación entre el agua del pozo y el agua viva. Aquella no quita la sed; ésta en cambio la quita, porque instala la fuente dentro de cada ser humano. Estas palabras dichas a una mujer es toda una declaración de independencia con respecto a cualquier tutela.
Ante el diálogo no directivo de Jesús, la mujer queda seducida. El encuentro con Jesús le hace dejar “el cántaro” de su vida anterior para zambullirse en el océano infinito de un nuevo proyecto existencial de sanación y de libertad.
Manuel Pozo Oller
Meditación: «El beato mártir Diego Ventaja Milán,
ejemplo de Santidad»
Viernes 06 de Marzo de 2026
La Parroquia de Nuestra Señora de Montserrat
y su Consejo de Pastoral le
INVITA
a participar en la segunda meditación que con
motivo de la Cuaresma 2026 se celebrará, D.m., el
• Día: viernes, día 6 de marzo.
• Hora: 19,15 [Al finalizar la Santa Misa y Oración del Vía Crucis].
• Título: «El beato mártir Diego Ventaja Milán, ejemplo de santidad».
• Lugar: Templo parroquial.
• Predicador: M. I. Sr. D. Francisco José Escámez Mañas, Canónigo Archivero de la S.A.I. Catedral de la Encarnación de nuestra ciudad de Almería.
«... nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real». León XIV Mensaje Cuaresma 2026.
Domingo II de Cuaresma
Pasión y Liberación
En la tradición de los evangelios sinópticos el relato de la transfiguración es la respuesta a la pregunta de Jesús a sus discípulos: «¿Quién decís que soy yo?» Pedro se adelanta para contestar: «Tú eres el Mesías, el hijo de Dios». De esta confesión espontánea Jesús dirá que «ha sido revelada por mi Padre del cielo» (cf. Mt 16,13-20). Era difícil con las solas luces propias atinar en la respuesta en medio de un ambiente mesiánico triunfalista que dificulta grandemente ver en Jesús la imagen del siervo sufriente. San Mateo sitúa la escena de la transfiguración, la que proclamamos en este II domingo de Cuaresma (Mt 17,1-9), entre el primer anuncio de la pasión y resurrección (Mt 16,21) y el vaticinio del sufrimiento mesiánico (Mt 17,12).
Por esta razón, el pasaje de la transfiguración es una exhortación de urgencia, hecha de manera especial a Pedro, para que entienda a Jesús cuando habla de sus sufrimientos y de su muerte, contemplando en el fondo la gloria. Los discípulos no comprendían los anuncios de la pasión, se desconciertan al escuchar los mentados vaticinios. La transfiguración es una experiencia de aliento, para que los discípulos puedan recorrer el camino del Maestro y es, al tiempo, una exhortación, para realizar ese camino bajo el imperativo de la escucha tan propia del pueblo israelita como recuerda el Shemá Israel (“Escucha, Israel”). Tres discípulos tienen el privilegio de una experiencia singular que les sirve de iluminación sobre la verdadera identidad y el destino último de Jesús. La verdad es que no entendieron demasiado hasta el día de la resurrección. Recordemos la escena del Huerto de los Olivos (cf. Mt 26,37).
En el pasaje aparece de nuevo «la voz de la nube», que ya se escuchó en el Bautismo añadiendo el matiz de «escuchadle» (v.5). Jesús revela a los discípulos su personalidad de Maestro en aquel lugar alto, considerado lugar sagrado y predilecto para el encuentro con Dios. Él es la plenitud de la Ley y los profetas. En el texto que comentamos, el rostro luminoso, las vestiduras blancas y la nube resplandeciente evocan el epidosdio del Sinaí. La aparición de Moisés y Elías representan la totalidad de la Escritura judía (La Ley y los profetas) que llegará a plenitud en Jesús.
En conclusión, en el acontecimiento de la transfiguración se manifiesta la gloria de Jesús y en Él se manifiesta la gloria de Dios que, misteriosamente une el sufrimiento y la gloria de Jesús a su acción redentora. El relato invita a superar la tentación de un mesianismo glorioso y fácil. La visión de la gloria, en el discípulo de Jesús, es preparación para aceptar el sufrimiento y la entrega sin medida a causa del Evangelio.
Manuel Pozo Oller
Cuaresma 2026
Viernes, Dia 27 de Febrero
A las 19,00 horas
Vía Crucis.
Meditación: Mensaje del Papa León XIV: “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión".
Viernes, Dia 6 de Marzo
A las 19,00 horas
Vía Crucis.
Meditación: El beato mártir Diego Ventaja Milán. Modelo cercano de santidad
M.l.Sr. D. Francisco José Escámez Mañas, Canónigo archivero.
Viernes, Dia 13 de Marzo
A las 19,00 horas
Vía Crucis.
Meditación: El beato Salvador Valera Parra. Una historia apasionante de santidad.
M.l.Sr. D. Gines García Sánchez. Notario de la Curia episcopal.
Sábado, Dia 21 de Marzo
Retiro Comunitario
A las 17,00 horas
Oración. Hora intermedia.
Meditación: Amar con el corazón de Jesús. “Santos de la puerta de al lado”
Hna. María de las Angustias Benavides Estévez, Religiosa Sierva de los Pobres.
Sábado, Dia 28 de Marzo
Celebración Comunitaria de la Penitencia
A las 19,00 horas
Celebración Comunitaria de la Penitencia [Como es costumbre se atenderán las confesiones en la mañana del jueves santo].
Domingo I de Cuaresma
Cita con Dios
Querido/a lector/a, al comienzo de la Cuaresma me atrevo a proponerte, a «entrar con decisión» en este tiempo litúrgico para seguir profundizando en tu vida espiritual a fin de ser «generosos y dar a Dios todo lo que pida» (cf. San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales.)
El I domingo de Cuaresma nos presenta a Jesús en el desierto (cf. Mt 4,1-11). Todavía chorrea en su cabeza el agua del bautismo de Juan en el Jordán y el eco de la voz del Padre, que le llamó “mi Hijo amado”. El Espíritu, presente en el bautismo, ahora le lleva al desierto «para ser tentado por el diablo». Los cuarenta años que duró la peregrinación de Israel por el desierto en camino hasta la tierra prometida se resumen simbólicamente en los cuarenta días que Jesús pasa en el desierto.
Las tentaciones se encuentran esparcidas por todo el evangelio. San Mateo las agrupa en el pasaje que proclamamos este domingo situadas en el escenario del desierto. En este lugar árido y agreste se escenifica dramáticamente la gran confrontación entre el proyecto salvador del Padre y el antiproyecto presentado por el rival, el Satán del Antiguo Testamento (cf Job 1-2). En la prueba del desierto Jesús configura de modo paciente su mesianismo histórico.
Las tres tentaciones, en realidad, son una sola, pues la pretensión del tentador es hacer que Jesús reniegue de su condición de Hijo obediente del Padre. Es la tentación de un mesianismo fácil y triunfalista que acompañó a Jesús durante su vida terrenal y fue presentado como prueba, de manera dramática, en los momentos de agonía en la cruz.
En este pasaje, la tentación del tener, aparece en la petición de convertir las piedras en pan que, a la postre, consiste en buscar seguridad solo en lo material. La tentación del poder, se torna en adoración al diablo para obtener todos los reinos, que no es otra cosa que buscar el éxito a cualquier precio. La tentación de usar a Dios a nuestro antojo, en esa propuesta loca de tirarse del templo para que los ángeles lo salven, escenifica la manipulación de Dios para que actúe de modo espectacular y así satisfacer nuestros deseos.
El desierto espiritual es un tiempo de gracia y purificación. Es imprescindible pasar por él para dar fruto: «Es preciso pasar por el desierto y permanecer en él para recibir la gracia de Dios. Allí, uno se vacía y se aparta de todo lo que no es Dios desalojando completamente esa pequeña casa de nuestra alma, a fin de dejar únicamente a Dios todo el espacio… Es un tiempo a través del cual debe pasar necesariamente toda persona que desee dar fruto» (Carlos de Foucauld, Carta 19/05/1898).
Manuel Pozo Oller
Misa de acción de gracias por los Matrimonios y Presentación
de la Bendición de la imagen de Santa María Magdalena
El pasado domingo, 15 de febrero de 2026, la comunidad cristiana celebró la Misa mayor de 11,00 de la mañana con la participación de la Delegación episcopal para la Familia y Defensa de la Vida que con esta celebración culminaba la Semana del Matrimonio que se ha venido celebrando con diversas actividades en los días 9 al 15 bajo el lema «El amor, la aventura más épica de todas». La eucaristía, presidida por el Consiliario, contó con una gran asistencia de fieles y con participación en la liturgia por parte del matrimonio delegado episcopal como de varios miembros de la Delegación episcopal.
Al finalizar la Santa Misa se procedió a la celebración de los actos previstos por la Parroquia y Hermandad que consistieron en la presentación del cartel de la bendición de la imagen de santa María Magdalena que encontró su complemento en la conferencia sobre la santa.
Al acto de presentación del cartel se abrió con unas palabras de salutación a los presentes a cargo de Víctor Pérez Castro que, al tiempo, introdujo al autor del cartel, Alejandro Valverde, que una vez tomada la palabra se dirigió al Párroco y al Hermano Mayor, Manuel Pozo y Sebastián Olmo, para que descubrieran el cartel que, en primera instancia provocó la admiración de los asistentes. Después el autor dirigió unas palabras al auditorio explicando la hechura, el color y la estampa de su obra.
Inmediatamente el mantenedor del acto presentó a Alfredo Nogales Valderas como miembro activo de la comunidad parroquial, catequistas, cofrade de la granadina hermandad de la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del gran Poder y nuestra Señora de la Esperanza (vulgo, “La Esperanza”), que en su día fue también pregonero de la Hermandad.
El orador presentó la figura de santa María Magdalena acudiendo a los textos evangélicos con la intencionalidad de contemplar la vida de esta mujer santa alejada de otros intereses que no sean aquellos que nacen de la sagrada Escritura deteniéndose de modo particular en los relatos de la cruz y encuentro con Jesús resucitado.
El acto acabó con unas palabras del Párroco-Consiliario invitando a vivir la santa Cuaresma y a participar en el acto de la bendición. Como anécdota en su intervención hizo notar que esta imagen era la número cinco entre las referencias iconográficas y monumentales de nuestra capital: capilla de los Puche en la SAI Catedral de la Encarnación, una de las tres pinturas del retablo; la custodia magna para la procesión del Corpus, en uno de sus laterales; el templo parroquial que lleva su nombre en la barriada de Los Molinos; la pintura que preside el presbiterio en nuestra parroquia y que da cuenta de la crucifixión; y, ahora, la nueva imagen del conjunto iconográfico del trono de Jesucristo resucitado, Señor de la vida.
Izda a dcha: Alejandro Valverde (Autor cartel), Sebastián Olmo, Manuel Pozo, Víctor Pérez, Joaquín Espino
y Alfredo Nogales (Conferenciante)
Miércoles de Ceniza
18 de Febrero de 2026
Celebraciones Parroquiales
- 11,00 y 18,30 horas: Santa Misa e imposición de la Ceniza.
- 17,00 y 19,30 horas: Celebración de la Palabra con Imposición de Ceniza.
Viernes de Cuaresma
- 19,00: Via Crucis.