Clausura de la Semana del Matrimonio
en Nuestra Parroquia
Domingo, 15 de Febrero, 11 Horas
Durante los días 9 al 15 de febrero de 2026 la Delegación diocesana de pastoral familiar de nuestra diócesis ha celebrado distintos actos con motivo de la Semana del Matrimonio.
La semana se clausura con la eucaristía de este domingo, a las 11,00 de la mañana, en nuestra Parroquia. Es momento para dar gracias a Dios por el regalo de la familia, el don del matrimonio y la alegría de los hijos.
Bajo el lema «El amor, la aventura más épica de todas», esta semana ofrece a los matrimonios —y también a los jóvenes que se plantean su vocación— diversas propuestas para redescubrir el amor conyugal como camino de entrega, crecimiento y santidad.
El objetivo es promover la vocación matrimonial, ofrecer herramientas que ayuden a fortalecer la vida en pareja y mostrar la alegría del amor vivido a la luz de la fe.
La Delegación de Pastoral Familiar de la Diócesis de Almería ha celebrado a lo largo de la semana un programa variado, pensado para acompañar a los matrimonios en las distintas etapas de su vida tales como Escape Room Matrimonial: salir de la rutina, una experiencia participativa que invita a los esposos a “escapar” de la rutina cotidiana y descubrir, de forma dinámica, claves para fortalecer su relación, mejorar la comunicación y reavivar el amor; “MatrimoniON”: el matrimonio en modo activo que ofrece recursos prácticos, retos y reflexiones para activar la vida matrimonial en el día a día, ayudando a cuidar los pequeños gestos que sostienen el amor; “Level Up! El juego de dos”, dinámica que plantea la vida matrimonial como un camino de crecimiento compartido, donde cada etapa superada fortalece la unión y la vocación de los esposos.
La Semana del Matrimonio quiere abrir también un horizonte vocacional a las nuevas generaciones. Por ello se ha organizado un encuentro dirigido a jóvenes, concebido como un espacio de diálogo, testimonio y cercanía, en el que se presentará el matrimonio cristiano como una vocación ilusionante y un camino posible de realización personal.
El programa se incluye igualmente una Cata de San Valentín, pensada como ocasión para compartir en pareja en un ambiente distendido, celebrando el don del amor y la importancia de cuidar el tiempo juntos.
La Semana del Matrimonio concluirá con la celebración de la Santa Misa de acción de gracias, que tendrá lugar el domingo 15 de febrero de 2026, a las 11,00 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat, de la ciudad de Almería.
Domingo VI del Tiempo Ordinario
Nueva Alianza
La novedad de las Bienaventuranzas, como estilo de vida, la concreta Jesús en enseñanzas universales en continuidad con el Antiguo Testamento. El Evangelio en este domingo VI del Tiempo ordinario (Mt 5,17-37) nos presenta cuatro casos concretos de aplicación de estas normas fundamentales: la ofensa al hermano y el precepto de «no matarás» (cf. Ex 20,13 y Dt 5,17), ampliado a toda ofensa hecha al hermano; la prohibición «no cometerás adulterio» (cf. Ex 20,14 y Dt 5,18), referida no sólo a la acción, sino también al deseo desordenado; y la prohibición de jurar en falso o hacerlo con ligereza (cf. Lv 19,12 y Nm 30,3 y Dt 23,22), que obliga a decir la verdad sin necesidad de jurar.
La novedad de Jesús ante la Ley no produce ruptura con lo que se venía enseñado: «No penséis que he venido a derogar la Ley o los profetas: no he venido a abolir sino a llevarlas hasta sus últimas consecuencias» (v.17). Jesús ha recibido del Padre la misión (= he venido), no a derogar la Ley sino «a dar plenitud». En consecuencia, el ser humano ya no se justifica ante Dios solo por la observancia de la Ley sino principalmente por la adhesión a la causa del reinado de Dios y el seguimiento de Jesucristo.
Para no excedernos en las comparaciones entre la ley antigua y la novedad de Jesús nos fijamos en el Decálogo, los diez mandamientos, principios fundamentales de la moral y la ética en la tradición judeocristiana (cf. Ex 20, 1-17). Bien entendidos, en lugar de oprimir a la criatura, son un camino de libertad. Hemos de recordar que fueron entregados a Moisés y al pueblo después del pacto de la Alianza que culminó con la liberación de la esclavitud. Es decir, la gracia/liberación precede al mandamiento y la obediencia a la ley divina brota del corazón agradecido.
En tiempos de Jesús, las escuelas rabínicas de marcado acento farisaico, favorecían una interpretación excesivamente legalista y casuística de la Ley. Además, la Misná, la tradición de los ancianos, la costumbre, tenía la categoría de ley obligatoria para el pueblo puesto que, según su parecer, participa de la santidad de la Torá. De ahí que a la pregunta de cómo se justifica la criatura ante Dios, los fariseos respondan sin vacilar, «observando escrupulosamente la ley» entendiendo por ésta, no solo la Torá sino también la Misná, la tradición y la costumbre recogidas en 613 mandamientos (mitzvot o tzaváh). (407)
El seguimiento del Señor es camino de libertad. Para Jesús la Ley es importante pero ya no ocupa el lugar central. Acoger la buena nueva del Evangelio implica la conversión que cambia nuestra mirada sobre el mundo, las personas y las cosas.
Manuel Pozo Oller
Domingo V del Tiempo Ordinario
Oda a la Sal
La Iglesia de Almería añade a su historia un jalón luminoso de santidad con la beatificación de D. Salvador Valera Parra, hijo de Huércal Overa (Almería). Ejerció su ministerio, además de su villa natal, en las parroquias de Alhama de Murcia y Cartagena. Su vida y ministerio son luz que ilumina una hermosa página evangélica en la que nos tenemos que mirar todos los diocesanos.
En este domingo V del tiempo ordinario Jesús presenta a los suyos cómo han de estar en el mundo, cuál es su tarea y misión (Mat 5, 13,16). El evangelio de san Mateo continúa con la narración del Sermón del Monte, narración que nos ocupará los próximos domingos.
Hoy el evangelio recuerda que los discípulos están llamados a ser sal y luz en el mundo. Tanto el discípulo como la comunidad han de evitar caer en la tentación de encerrase en sí mismos o sentarse a esperar que la soluciones nos vengan del cielo. La misión tiene como tarea “dar el toque de sabor a la vida” y “poner luz y calor” allá donde nos encontremos, aunque seamos pocos en número y las dificultades sean muchas.
Nos detenemos en el símbolo de la sal que nos evoca la esencialidad de las cosas y el misterio de lo pequeño, aquello que pasa desapercibido, pero que en su ausencia se echa en falta. De este modo, la sal aparentemente prescindible, se asemeja a la gota del océano de la que escribía santa Teresa de Calcuta: «A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos mar si le faltara una gota».
El poliédrico símbolo de la sal nos habla de la comunión del discípulo con el Maestro. En la antigüedad comer la sal ofrecida por alguien era sinónimo de “pertenecer a la casa de” (cf. Esd 4,14), de ahí que, un pacto de sal es un pacto indisoluble y firme (cf. Núm 18,19). La bienaventuranza, el beneficio de este pacto, es el salario que alude a la justa retribución de la vida eterna del seguidor de nuestro Señor.
Desde esta perspectiva de discípulos/apóstoles se comprende bien la afirmación de Jesús: “Vosotros sois la sal de la tierra” (v.13), vosotros sois el punto que llena de sentido/sabor al mundo de tal suerte que la existencia pierde su “gracia” si falta el amor/entrega a Cristo y, en Cristo, a los hermanos.
El símbolo de la sal, por tanto, nos recuerda la vocación y misión del discípulo que, acogiendo el mensaje novedoso de las bienaventuranzas, se aleja de toda corrupción aportando un “toque” de sabor divino a las relaciones y estructuras humanas convirtiéndose en sal y luz para el mundo.
Manuel Pozo Oller
Campaña contra el Hambre en el Mundo 2026
Día del Ayuno Voluntario
· Viernes, día 6 de febrero
- 18,30 horas: Santa Misa
- 19,15 horas: Oración (Templo) y Cena del Hambre (Salones)
Jornada de Manos Unidas
· Sábado, día 7 y Domingo, día 8 de febrero:
- Colecta en las celebraciones
Domingo IV del Tiempo Ordinario
Maestro de Felicidad
El evangelio de san Mateo sitúa la predicación de las Bienaventuranzas en una pequeña colina cercana a Cafarnaúm. Jesús sube al monte, toma asiento, como era costumbre en los maestros de su época para enseñar con autoridad, y se dirige a los presentes con el discurso que se conoce como el sermón del monte (cap. 5 al 7). La escena evoca a Moisés y los acontecimientos del Sinaí con la novedad de que la predicación de Jesús es anuncio de la nueva alianza que supera a la ley del Sinaí.
En este domingo IV del tiempo ordinario nos detenemos en la contemplación del pórtico de este conjunto de enseñanzas (5,1-12a) que, en palabras del Papa Francisco, «son los “nuevos mandamientos”, que superan las normas y señalan el camino nuevo para hallar la felicidad» (Catequesis 20 enero 2020). Estas enseñanzas son consideradas como la “carta magna” y el “corazón del Evangelio”.
El dominico P. Garrigou-Lagrange, teólogo y filósofo francés, en su precioso tratado de Las tres edades de la vida interior, nos explica el significado de las enseñanzas de Jesús del modo siguiente: «Las ocho bienaventuranzas del sermón de la montaña condensan de modo admirable los principios que constituyen el ideal de la vida cristiana y revela toda su sublimidad». Más adelante, prosigue el autor citando a san Agustín y santo Tomás de Aquino, proponiendo un itinerario de vida espiritual que lleva a la felicidad plena: «Las ocho bienaventuranzas van en orden ascendente: las tres primeras, que harían más referencia a la vía purificativa de la vida espiritual, miran a la felicidad que se encuentra en la huida y liberación del pecado, en la pobreza sobrellevada por amor de Dios, en la mansedumbre y en las lágrimas de la contrición. Las dos bienaventuranzas siguientes, que harían referencia a la vía iluminativa de la vida espiritual, pertenecen a la vida activa del cristiano: se refieren a la sed de justicia y a la misericordia con el prójimo. Y vienen luego las tres bienaventuranzas últimas, que harían referencia a la contemplación de los misterios divinos: la limpieza de corazón que dispone a ver a Dios, y la paz que acompaña a la verdadera sabiduría. En fin, la última y más perfecta de las bienaventuranzas, es la que concentra o reúne las anteriores en el centro mismo de la persecución sufrida por la justicia; son las últimas pruebas, condición indispensable de la santidad» [Tomo I (Madrid 1975) 160 y 185].
Las Bienaventuranzas son el programa de vida del seguidor de Jesús. La felicidad, remitiéndome a la traducción del profesor Juan Mateos, la encontramos en aquellos que «no tienen el corazón apegado ni al dinero ni a las cosas, porque tienen a Dios por rey».
Manuel Pozo Oller
A los Padres y Abuelos de los niños en Iniciación Cristiana
[Primer y Segundo curso de Catequesis]
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Asunto: Celebración de la Fiesta de la Presentación del Señor y bendición de los niños de la Catequesis. Domingo, día 1 de febrero de 2026, a las 11 horas.
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Estimados padres:
El próximo domingo, día 1 de febrero, a las 11 horas, celebramos la fiesta de la Presentación del Señor, fiesta también conocida como de Nuestra Señora de la Candelaria.
Comenzaremos la santa Misa con la procesión de la imagen de la Virgen por el entorno del templo parroquial.
El Evangelio de san Lucas nos cuenta de este modo la presentación de Jesucristo en el Templo por sus padres José y María:
«Cuando llegó el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor (de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”) y para entregar la oblación (como dice la ley del Señor: “un par de tórtolas o dos pichones”).
Cuando entraban con el Niño Jesús sus padres (para cumplir con él lo previsto por la ley), Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios».
En esta fiesta toda la comunidad da gracias a Dios por el don de vuestros hijos e invita a las familias a poner a los niños en las manos del Señor y bajo el manto protector de la Sagrada Familia de Nazaret.
En la celebración contaremos con la presencia de la Delegación episcopal para la familia y la defensa de la Vida, que al finalizar la celebración, en unos minutos, nos informarán de cuál es su servicio a la diócesis.
Animamos a participar a toda la familia en esta hermosa celebración el próximo domingo en la fiesta de la Presentación del Señor en el templo.
Un saludo cordial para la familia. Con afecto,
Manuel Pozo Oller, Párroco
y Escuela de Catequistas
Preparación a la Beatificación del Cura Varela
[Fecha de nacimiento: 27 de febrero de 1816
Dies natalis, 15 de marzo de 1889]
Lic. D. Pedro Gómez Ballesta
El pasado sábado, día 24 de enero, en el salón de actos del Seminario diocesano, se celebró la conferencia que titulada “El cura Valera: hombre y sacerdote de su tiempo, impartida por el prof. licenciado D. Pedro Gómez Ballesta con una asistencia que llenó el aforo.
El acto comenzó con unas palabras del arcipreste de arciprestazgo Mártir Diego Ventaja, Manuel Pozo Oller donde agradeció la respuesta de las parroquias y presentó al ponente “como un enamorado de las cosas de la villa de Huércal Overa, sus personajes y su historia y, al mismo tiempo, un enamorado de la figura del cura Valera del que oyó hablar desde su más tierna infancia y del que ha tenido siempre una devoción especial como paisano y como santo”.
El ponente, después de agradecer la invitación expresó con cuanto agrado esta hoy aquí presente para hablar de alguien que ama tanto y “que en su villa natal han considerado santo desde su vida y muerte siendo conocido, siempre que se le nombra, con el título de santo cura Valera”.
En la exposición del ponente fue desgranando “las cosas del cura Valera” en anécdotas que surgían de compartir su vida con el pueblo y se detuvo en espacial en indicar la valentía y la caridad del párroco en las epidemias que asolaron la villa igual que al país, su intervención para librar a los presos de la cárcel de la villa, así como su mediación ante los presos del penal de Cartagena. Una vida de santidad sin grandes alardes.
Al finalizar se facilitó a los presentes la posibilidad de hacer preguntas. Entre ellas el ponente dedicó especial atención a explicar el milagro de la curación de un neonato que nació sin signos vitales en 2007, en Providence, Estados Unidos. El médico que le asistió, ante la situación exclamó “esto como no lo arregle el cura Valera”. Tras las oportunas diligencias el Papa León XIV aprobó este milagro el 20 de junio de 2025. Y fue escuchado. La familia de una congregación protestante y el joven estarán presentes en la celebración de la beatificación el próximo siete de febrero en la villa de Huércal Overa que será presidida por el delegado pontificio encargado de la causa de los santos, cardenal Marcello Semeraro.
De nuestra parroquia asistieron una docena de laicos junto al diácono permanente Joaquín Espino Parra.
Salón de actos del Seminario diocesano
Domingo III del Tiempo Ordinario
Luz de las Naciones
El Evangelio de este tercer domingo del tiempo ordinario (Mt 4,12-23) nos recuerda el comienzo del ministerio público de Jesús en Galilea en momento tan difícil como fue la encarcelación de Juan Bautista. Jesús “deja” Nazaret y, en consecuencia, a su madre y a su ambiente donde se había criado, para comenzar una nueva etapa en su vida. Nazaret será para siempre en la espiritualidad cristiana símbolo de la vida cotidiana donde, en la rutina diaria, nuestra humanidad madura. Pasado el tiempo, Jesús alabará a los que dejen casa, hermanos y hermanas, por Él y por el Evangelio.
El cambio de Nazaret a Cafarnaún, no solo es un cambio de domicilio sino de perspectiva vital. El evangelista lo interpreta como el cumplimiento de la profecía de Isaías (9,1) donde ya se anunciaba que una gran luz iluminaría la misma región de Galilea, aquella tierra que muchos siglos antes, el 732 a.C., fue testigo de la deportación masiva de galileos a Asiria por parte de Tiglath-Pileser III. Más tarde, la región fue repoblada con poblaciones extranjeras. Esta es la razón por la que la Biblia llama al lugar como “Galilea de los gentiles”.
El profeta Isaías anuncia a esta tierra maltratada y devastada que será la primera en recibir la luz de la vida. La etapa asiria de esclavitud y tiniebla, ahora con el inicio de la vida pública de Jesús, se convierte para aquellas gentes en tiempo de liberación y luz. La luz que salva es inicio del reinado de Dios e inicio de una nueva humanidad. La aceptación de este proyecto nuevo exige a la criatura que libremente se convierta, lo que implica, que deje de hacer el mal y comience a hacer el bien dentro de una nueva familia de discípulos del Maestro.
La aldea de Cafarnaúm se convierte en un referente teológico y centro de las actividades de Jesús. Bien situada, cerca de la desembocadura del río Jordán en el lago, cerca de la vía de Gaulanítide, estaba en aquel momento bajo la autoridad de Herodes Antipas. Tierra cercana al paganismo y proscrita por el judaísmo. En este lugar, y con esta situación concreta, Jesús comienza su predicación rompiendo los círculos de privilegio del judaísmo. De este modo, los que cumplen las leyes como los pecadores, están llamados al discipulado y a la misión.
En este contexto, Jesús llama a colaboradores para esta misión evangelizadora. Simón encabeza la serie de los que responden con generosidad. El Maestro conoce los defectos humanos de aquellos que llama, que por otra parte los evangelios no disimulan, para fijarse que su respuesta es generosa y sin rodeos, “al instante”, aunque su opción supusiera dejar las seguridades afecticas (familia) y materiales (barco/redes).
Manuel Pozo Oller
Domingo II del Tiempo Ordinario
Testigo de un Encuentro
Si prestamos atención al texto evangélico que nos propone la liturgia en este II domingo del tiempo ordinario (Jn 1,29-34) podemos pensar que se repite sin más la escena del bautismo de Jesús narrada por los evangelios sinópticos. El evangelio de san Juan aporta a los textos de los evangelios sinópticos detalles originales y complementarios que enriquecen el relato. En efecto, el evangelio de san Juan no se detiene sin más en narrar el acontecimiento, sino que añade su propio testimonio de encuentro con Jesús.
El capítulo primero, dejamos atrás el prólogo, nos propone tres testimonios que nos irán dibujando quién es Jesús y cuál es su identidad. El primer y el más extenso testimonio es el del Bautista (cf. vv. 19-34). Los versos siguientes, redactados en el mismo tono testimonial, nos presentan las confesiones de los primeros discípulos (vv. 35-49) y el propio testimonio de Jesús (vv. 50ss). Los tres testimonios, por tanto, van dibujando el perfil y la identidad de Jesús. Son un retablo cristológico donde encontramos la respuesta a la pregunta que trata de responder el evangelista, como hemos indicado anteriormente, sobre quién es Jesús.
San Juan pone en labios del Precursor, en el evangelio de este domingo, dos títulos que presentan en sociedad a Jesús. Son a modo de sobrenombres que revelan la identidad, en este caso, del Mesías. En primer lugar, nos encontramos con el título de «Cordero de Dios» cuya misión consiste en «quitar el pecado del mundo» (v. 29). Es voluntad de Dios liberar a la humanidad de la esclavitud en la que se halla. No otra cosa significa la expresión «quitar el pecado del mundo». En segundo lugar, el Cordero es el «Hijo de Dios» (v. 34). El Bautista es el primer personaje en reconocer explícitamente a Jesús como el Hijo de Dios. Le confiesa ante sus oyentes reconociendo el carácter sobrenatural y trascendente de la mesianidad de Cristo, tan distante de la idea político-religiosa que esperaban muchos de sus contemporáneos.
Una vez que se ha presentado a Jesús como el Mesías, el Evangelio plantea cómo se llevará a cabo esta misión de liberación integral. El autor sagrado, en su respuesta, evoca las gestas divinas del éxodo, la liberación de Egipto y el paso por el mar Rojo para presentar al Mesías como el siervo ya anunciado por Isaías (53,7), profeta que, siendo inocente, cargaría con los pecados de la humanidad para restablecer las relaciones entre Dios y la humanidad herida por el pecado. El cordero pascual, sacrificado anualmente para recordar la liberación de Egipto y el paso por el mar Rojo, es imagen espléndida de Jesús – siervo que libera y nos invita vivir en la libertad de hijos de Dios.
Manuel Pozo Oller
Beatificación del Venerable
Cura Varela
· Ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro, enviado especial del Papa León XIV.
· El día 7 de febrero de 2026, a las 11,00 horas.
· En la Villa de Huércal Overa (Almería) [Espacio municipal de usos múltiples].
· Inscríbete en tu parroquia, antes del sábado día 24 de enero. Precio desplazamiento y comida: 40 €.
· La mitad del importe se hará efectivo en el momento de la inscripción.
Fiesta del Bautismo del Señor
Segunda Epifanía
El teólogo John Paul Meier fue uno de los más relevantes investigadores bíblicos contemporáneos. Su obra, Un judío marginal, es referencia obligada para cualquier trabajo relacionado con la figura del Jesús histórico. En esta obra magna se lee: «el hecho de que Jesús fuera bautizado por Juan es uno de los acontecimientos históricamente más seguros que puede determinar cualquier reconstrucción del Jesús histórico» (Estella 2013 p.129). Los relatos sobre el bautismo de Jesús, por tanto, responden a un recuerdo histórico y, como comenta Edward Schillebeecks, en su libro Jesús, historia de un viviente, es la primera manifestación de su específica vocación (Madrid 1981 pp.125s).
El relato de san Mateo (3, 13-17) que narra el descenso del Espíritu de Dios sobre Jesús es réplica de los textos del libro del Génesis (1,2 y 2,7) donde leemos que el Espíritu (viento y soplo) infundió vida a la creación y dio aliento al ser humano. El bautismo de Jesús, contemplado desde esta perspectiva, supone un nuevo y definitivo impulso de vida donde la humanidad encuentra su plenitud.
El río Jordán es signo de la nueva humanidad que comienza del agua y del Espíritu. Aquel lugar geográfico evoca el episodio del paso de los israelitas por su lecho a pie enjuto al comienzo de la conquista de la Tierra prometida bajo la guía de Josué (3,16). El episodio en cuestión recuerda el innegable paralelismo con el paso del mar Rojo. En ambos acontecimientos, la liberación de la esclavitud en Egipto y la entrada en la Tierra prometida, es obra de Dios liberador que promete y cumple.
Otro signo liberador recogido en el texto, es la apertura del cielo después del bautismo de Jesús. Es frecuente en los textos veterotestamentarios encontrar episodios donde el cielo se abre como signo de la autoridad divina delegada a los grandes personajes del pueblo de Israel. La aparición del símbolo de la paloma insiste en esta idea de un Dios liberador que apuesta por la obra de sus manos. Recordemos la historia de Noé. La paloma que porta en su pico un ramo de olivo es anuncio del comienzo de una nueva situación. También los textos del Cantar de los Cantares hablan de esta nueva situación aludiendo a la imagen de los desposorios. Es muy hermosa la imagen simbólica del pueblo elegido como esposa de Yahvé. Así Jesucristo, el esposo divino, por su Encarnación, se ha desposado con la nueva humanidad con amor infinito y eterno.
La proclamación mesiánica, «este es mi Hijo, el amado, mi predilecto», constituye la cúspide del relato. Con el gesto sublime y profético del bautismo, explanación de la Encarnación del Verbo, queda para siempre derribado el muro de separación entre Dios y la humanidad.
Manuel Pozo Oller
Domingo II Después de Navidad
Acampó entre Nosotros
El prólogo, en efecto, es un gran himno a Cristo, con ecos del primer capítulo del Génesis en cuanto usa idénticas palabras, “en el principio”, pero con distinto significado: el Evangelio se refiere a la eternidad, mientras que el Génesis se refiere al momento concreto de la creación. También hay diferencias en la función que desempeña el Verbo: en el Génesis, Dios va creando todos los seres; en el Evangelio, se dice que todo fue hecho por el Verbo (Palabra) de Dios. Además, en el Génesis la obra creadora de Dios culmina con la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios; en el Evangelio la obra del Verbo encarnado culmina en el reconocimiento de la dignidad del hombre como hijo de Dios, a modo de una nueva creación.
Como enseñanzas principales que aparecen en este pasaje pue den apreciarse: 1) la divinidad y eternidad del Verbo; 2) la Encarnación del Verbo y su manifestación como hombre; 3) la intervención del Verbo en la Creación y en la obra salvífica de la humanidad; 4) el comportamiento diverso de los hombres ante la venida del Salvador: unos le aceptan con fe y otros le rechazan, 5) por último, Juan Bautista es el testigo de la presencia del Verbo en el mundo.
La presencia del Verbo en medio de nosotros, «como vida y luz», no deja al mundo indiferente obligándole a decidir: «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron. Pero a cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios» (v. 11ss). Se afirma que la realidad plena de la existencia, la vida auténtica, no se halla en el hombre mismo, sino en el autor de la vida que es Dios.
La Navidad nos recuerda que el Verbo hecho carne se hace uno de los nuestros para mostrarnos el misterio insondable de Dios al que «nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (v.18). ¡Admirable misterio!
Manuel Pozo Oller